Si la ruptura se realiza de una manera fluida y natural, no necesitan rebelarse. Algunos investigadores lo achacan a los cambios que se producen en el cerebro, aún en desarrollo entre los 12 y los 25 años.

Las pruebas realizadas a 1800 niños y adolescentes estadounidenses, revelaron que los cambios más bruscos se producen a nivel del lóbulo frontal, donde se localizan las funciones superiores del razonamiento y la voluntad o la capacidad de tomar decisiones. La sociabilidad y el autocontrol también se pueden ver afectados por estos cambios.

Un ejemplo de rebeldía adolescente, es realizarse un tatuaje o piercing, o bien vestirse de alguna manera especial. Es una forma provocadora de mostrar a la sociedad que empiezan a ser dueños de su propio cuerpo.

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