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AUTOEVALUACION Y COEVALUACION

miércoles, 29 de agosto de 2012
MARIA PATRACIA  ACEVEDO FLOREZ:

AUTOEVALUACION  :8.0
COEVALUACION        :9.0
TOTAL                           :8.5        




JULIETH  KATHERINE  SANCHEZ PINEDA

AUTOEVALUACION :9.0
COEVALUACION       :9.0
TOTAL                          :9.0



YULI ANDREA GARCIA  ARIAS
AUTOEVALUACION  :9.0
COEVALUACION        :9.0
TOTAL                           :9.0




Decir que un adolescente es rebelde es una tautología, es una repetición inútil, porque adolescencia y rebeldía van íntimamente unidas. Tanto que quien en esa etapa no lo es en algún grado no parece ajustado a su realidad. Por tanto los padres no deben extrañarse de los comportamientos que realizan porque es tanto como esperar que en verano haga calor. Siendo así, aunque no deje de incomodar a los padres, porque tener un forúnculo en la piel es muy molesto, los padres no deben extrañarse de que sean turbulentos. Probablemente ellos, nosotros, fuimos también rebeldes y contestones aunque con distintos matices porque fueron otras épocas.


La cuestión es saber llevarlo con paciencia y ejercer una labor de contención hasta un cierto nivel. Si es esperable y natural que los adolescentes sean batalladores y se afirmen de esa forma frente al poder adulto, también es esperable que los padres cedan en aspectos secundarios aunque fuercen lo esencial, la obediencia a los límites que deben imponerles sencillamente para que esos chicos no crean que pueden hacer siempre lo que les venga en gana. Contener sus presiones es bueno para todos, para los chicos porque aprenden que uno no puede salirse siempre con la suya, que en la vida hay límites que es preciso respetar para facilitar la convivencia y que es bueno aguantarse y no tener siempre y ¡ya! las gratificaciones que uno quiere.


Por tanto la lucha entre los padres y los hijos es en ese periodo cuando cobra mayor relieve y cuando el dramatismo de la misma es más notable. ¡Atención!, saber que la adolescencia es rebeldía no significa para los padres dimitir de sus responsabilidades. Bien es cierto que agotan pero el agotamiento no debe ser razón suficiente para que los chicos se salgan con la suya. Lo esencial debe ser respetado, como son sus horarios de comida y de sueño, su esfuerzo diario en lo académico, cuidar las compañías, supervisar si hay consumo de drogas y actuar sobre ello, que respeten la autoridad de sus profesores, que hagan ejercicio y mantener un cierto orden en sus cosas y pertenencias. Secundario es querer ponerse un piercing o un tatuaje, por ejemplo, o su forma de vestir o de peinarse.


Si cumplen sus responsabilidades principales lo esencial de su formación está salvado. Y sólo toca esperar a que pasados unos años se vayan serenando y de hecho la mayoría lo consigue, pasado ese periodo. Por tanto no se me intranquilicen demasiado.

Cusco: Más de 100 pandilleros atemorizan al distrito de Santiago
miércoles, 6 de junio de 2012

           NOS AFECTAN LOS CAMBIOS 


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La adolescencia es un período de cambios. Puedes sentirte feliz por ellos o puedes también sentirte muy extrañad
a y disconforme. Es difícil encontrar adolescentes sin complejos, inseguridades y vergüenzas. Lo más normal es 
que te tome un cierto tiempo adaptarte a las modificaciones de tu cuerpo y más aún que estas nuevas características
 de tu cuerpo te gusten y te hagan sentirte satisfecha contigo misma. Puede que lleguen a ser una gran fuente de estrés
, depresión y ansiedades.
Hemos recibido muchas cartas vuestras con inquietudes que van desde el peso, pasando por la altura, el tamaño de
 los pechos, la celulitis, el hecho de tener la regla y otras angustias que se han transformado en complejos

 que impiden llevar una vida relajada y feliz.

Este es el período de tu vida de grandes desafíos, en el que vas a tener que pensar en desarrollar lo que llamamos

 autoestima. No puedes dejar que los complejos lleguen a disminuir tu sentido de valor personal. Es decir no debes 
dejar abatirte y permitir que nada te haga perder tu seguridad.

La autoestima.

La autoestima es la idea que tienes de tu valor personal y el respeto que sientes por ti misma. Si tienes una buena

 autoestima, te tratas con respeto, atiendes tus necesidades y defiendes tus derechos. Si tienes baja autoestima,

 te humillas, pones las necesidades de los demás antes de las tuyas,  o piensas que no tienes nada que ofrecer.

La otra parte importante de la autoestima es la auto aceptación. Esto significa que  reconoces y admites todas 

tus partes, las deseables y las indeseables, las positivas y las negativas los puntos fuertes y los débiles y  aceptas
 todo eso como
 un bloque que te hace un ser humano normal y valioso.
¿Qué puede bajar la autoestima?
La baja autoestima puede venir de la excesiva crítica de los padres. Algunos padres, con muy buena intención
, utilizan la comparación con otros niños, o la costumbre de dar etiquetas a los hijos o se olvidan de premiar las
 buenas acciones y solo se acuerdan de desaprobar las malas. Esto es una manera de educar que a final logra

 efectos contrarios a los deseados y provoca inseguridad en los hijos.

También es frecuente  que  otros niños hagan las mismas cosas, como poner en evidencia algún defecto físico 

de sus compañeros, o darle motes, o rechazarlos por ser distintos. Estas actitudes son muy frecuentes entre los 

niños, que a veces no se preocupan demasiado por los sentimientos de los otros niños.

El problema viene cuando llegas a creerte las críticas y piensas que vales menos que los demás. 

Cuando pasa esto, puedes transformarte en alguien que solo está pidiendo ser aprobado y valorado por los otros
, y esta necesidad  de evitar el rechazo hace que te humilles y des más de lo que se merecen para que te quieran.
Como mantener tu autoestima en forma.
  • Recuerda con frecuencia tus pequeños éxitos.
  • Identifica tus puntos fuertes y piensa en ellos.
  • Haz una lista de tus cualidades y recítalas en voz alta ante el espejo.
  • Escribe en un papel tus propias etiquetas negativas y al lado de ellas escribe una afirmación más compasiva.
  • Piensa que tú no eres la responsable de que los demás sean felices. Si se enfadan o se sienten mal, no es tu 
  • culpa.
  • No aceptes por las buenas las opiniones de los demás sobre ti. Reflexiona y piensa si están basadas
  •  en hechos racionales.
  • Acepta tus debilidades y errores como comportamientos. Los comportamientos son cosas que se 
  • pueden modificar. Los errores no afectan tu valor personal. Tú eres tú y tus errores son acciones que
  •  tu puedes corregir y aprender de ellos.
  • No te compares con los demás. Tú no eres ni inferior ni superior. Tú eres tu misma y sigue por tu propio carril.
  • No digas sí a todas las cosas que te pidan para que no se enfaden. Intenta comprometerte solo con las 
  • cosas que quieras hacer.
  • Haz lo que tú quieras hacer y no lo que los demás creen que tú debes hacer.

     



Los comportamientos que inducen a la rebeldía en la etapa juvenil están influidos, entre otras cosas, por la necesaria salida de la protección parental, que se produce en algunos jóvenes de forma airada, hasta que logran encontrar sus propias claves.
Si la ruptura se realiza de una manera fluida y natural, no necesitan rebelarse. Algunos investigadores lo achacan a los cambios que se producen en el cerebro, aún en desarrollo entre los 12 y los 25 años.
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Según un estudio realizado por los neurólogos Jay Giedd y Paul Thompson, del National Institute of Mental Health, de la Universidad de California, el área del cerebro especializada en dotar de prudencia a los comportamientos, no madura plenamente hasta los 25 años.
Las pruebas realizadas a 1800 niños y adolescentes estadounidenses, revelaron que los cambios más bruscos se producen a nivel del lóbulo frontal, donde se localizan las funciones superiores del razonamiento y la voluntad o la capacidad de tomar decisiones. La sociabilidad y el autocontrol también se pueden ver afectados por estos cambios.
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Un ejemplo de rebeldía adolescente, es realizarse un tatuaje o piercing, o bien vestirse de alguna manera especial. Es una forma provocadora de mostrar a la sociedad que empiezan a ser dueños de su propio cuerpo.